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Sergio Sinay, en su libro Ser padre es cosa de
hombres, redescubriendo y celebrando la
paternidad, señala que el padre es un modelo
necesario de comportamiento emocional, de expresión
afectiva, de despliegue de recursos internos
propios; de responsabilidad entendida como
coherencia entre el decir y el hacer. El padre es un
modelo de hombre con gestos y palabras, no de
silencio autoritario. Sin embargo, este padre esta
ausente porque se fue, o porque aun estando
físicamente presente es invisible.
La
paternidad significa, para un hombre, la oportunidad
de confrontarse con su propia identidad de varón,
registrarla, profundizar en ella, indagarla y
conocerla. Es un escenario para darse cuenta de la
masculinidad profunda, esencial y verdadera.
Benno de Keijzer, médico y maestro en antropología
social, asevera que hay muchos estilos y condiciones
de ejercicio de la paternidad, desde las
paternidades no deseadas, en la que, muchos hombres
terminan por desvincularse de la pareja; hasta
paternidades ausentes, donde hay hombres que
abandonan, donde algunos regresan, otros ya no, pero
también hay padres que aparte de ser proveedores
están comprometidos con sus hijos e hijas y sus
parejas, que se involucran en la crianza y además la
disfrutan, son padres afectuosos; hasta el día de
hoy cada vez hay más de estos últimos aunque,
asegura Keijzer, nos falta mucho.
Para
Keijzer, nunca es tarde para reaprender a ser papá o
para aprender cuando nunca se ha sido, lo
fundamental es tener la predisposición para conocer
al hijo o la hija y mantener una comunicación
constante con el o ella, la idea de que la ternura y
el afecto es femenino es totalmente aprendida y
errónea, eso hay que cambiarlo, reaprender que la
ternura y el afecto también corresponde a los
hombres. De manera afectiva el padre ofrece un
intercambio afectivo, que "nutre" a los hijos e
hijas.
Las
familias donde los hombres se involucran más tienden
a ser familias menos violentas, hay más intimidad,
confianza y los hijos e hijas crecen con roles más
diversos, un poco más libres de roles tradicionales.
Se dice que las mujeres empoderadas tuvieron como
parte del apoyo familiar a un papá que las apoyó,
las guió, las respaldo y lo mismo con los hombres,
un papá afectuoso es una gran escuela.
Por
otra parte, sabemos que la represión de las
emociones es parte de la construcción de la
masculinidad. Los varones desde sus primeros años
escuchan "los hombres no lloran”, y bajo este
esquema aprenden a reprimir sus afectos para
diferenciase de las niñas, evitan amistades intimas
con otros muchachos y prefieren los grupos. Con
mucha dificultad el varón le dice al amigo que lo
quiere.
La única forma autorizada de tocar el cuerpo de otro
hombre es a través de golpes y violencia. Por esto
los adolescentes, en su necesidad de contacto con
sus pares, juegan golpeando o utilizan el alcohol
para decir "yo te quiero pana".
Muchos crecimos con la imagen del padre ausente y
distante aunque esté físicamente presente y
cercano. Muchos convivimos con un padre que le
costaba y evitaba expresar sus afectos a sus hijos,
hijas y pareja, porque pensaba que así se respetaba
su autoridad.
Michael Kaufman, escritor canadiense y experto en
temas de género, considera que el intento por
suprimir las emociones es lo que nos conduce a una
mayor dependencia pues, al perder el hilo de una
amplia gama de necesidades y capacidades humanas, al
hombre reprimir su necesidad de cuidar y nutrir, los
hombres pierden el sentido común emotivo y la
capacidad de cuidarse. La falta de vías seguras de
expresión y descarga emocional se transforma en ira
y hostilidad. Parte de esta ira se dirige contra uno
mismo en forma de sentimiento de culpabilidad, odio
a sí mismo y diversos síntomas fisiológicos y
psicológicos; parte se dirige a otros hombres y
parte hacia las mujeres.
Según señala Elizabeth Badinter, en su libro XY.
La Identidad Masculina, en nuestra cultura la
construcción de la subjetividad masculina tendría un
carácter reactivo y tres serían sus pilares: no ser
mujer, no ser niño, no ser homosexual. El modelo de
masculinidad tradicional, asentado en el mito del
héroe, persiste entre nosotros como estereotipo
promedio aunque sea cuestionado. Un verdadero hombre
debe ser fuerte, competitivo, autosuficiente,
agresivo, exitoso en el trabajo y con las mujeres,
valiente y arriesgado aunque deba pagar el costo de
sus excesos.
Cabe
entonces preguntarse: ¿cuánto de esta mística
masculina está en la base de las dificultades que
exhiben los hombres en el acercamiento afectivo a
sus hijos varones y constituye un obstáculo a lo que
entendemos como un buen desempeño de la función
paterna?
¿A quién compete?De cara a las
elecciones de Alcaldes y Gobernadores
Es
competencia de Alcaldías y Gobernaciones, diseñar
los mecanismos que permitan la implementación del
marco legal; el desarrollo de los servicios
necesarios y los recursos financieros, que
garanticen una atención integral a las familias, que
incluya, entre otros, servicios públicos de
conciliación familiar, mediante la utilización de
medios alternativos de solución de conflictos.
Por
consiguiente, es de vital importancia que tanto los
gobiernos locales - a través de los Consejos
Municipales de Protección -, como de los gobiernos
regionales crear un sistema de datos estadísticos
que permitan dimensionar la problemática de la
situación familiar y cómo está afectando a los
niños, niñas y adolescentes venezolanos.
Los
gobiernos regionales y municipales deben trabajar en
el diseño y la ejecución de campañas de información
pública para la prevención de la violencia en el
seno familiar; así como promover los valores de la
igualdad, solidaridad, respeto, tolerancia,
autoestima, comprensión, solución pacífica y
dialogada de los conflictos y la preparación para
una vida familiar con derechos y obligaciones
domésticas y responsabilidad sobre las personas bajo
su cuidado y, en general, la igualdad entre hombres
y mujeres.
Informaciones:
Qué: V Seminario Creciendo
Juntos “La Convivencia entre hombres y Mujeres
¿Basta el amor?
En
la cotidianidad, la convivencia puede tornarse
difícil y la agresión física y verbal se convierte
en la forma de relacionarnos. Carlos Fraga hará sus
aportes en torno a: ¿Sienten y expresan los
sentimientos los hombres y las mujeres, los niños y
las niñas de la misma forma?, ¿Qué implicación tiene
esto en la dinámica familiar ?, ¿Nos sentimos
queridos y queridas?.
Alejandro Moreno tocará el tema de cómo la ausencia
del padre o de la madre incide en la violencia.
Tamara Adríán abordará un tema polémico y es la
discriminación o exclusión por rechazo a la
diversidad sexual y como afecta a la niñez y
adolescencia. Las nuevas tecnologías, Internet, el
Facebook, los mensajitos de texto... y todos los
demás recursos virtuales, ¿Qué ventajas tienen y
cuáles son los riesgos? |
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