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La violencia tiene nombre de mujer pero cara de hombre

 
 

 | 02/10/2008 | Año 5 - n 23

 
 

Cuando se forma una familia, se hace bajo la premisa de vivir juntos para protegerse, quererse y apoyarse mutuamente. Sin embargo, actualmente la violencia intrafamiliar esta ocasionando que muchas familias terminan viviendo un verdadero infierno.

Niñas, niños y adolescentes se han visto en la necesidad de a convivir en un mundo donde la violencia física, social y económica es algo cotidiano, muchas veces escondida bajo el concepto de disciplina y aceptada por ser parte de una tradición o costumbre. Esto trae como consecuencia que casi un 70% de la violencia contra la niñez y la adolescencia se genere dentro del hogar.

Entre los múltiples factores  generadores de violencia esta  la forma en  que vivimos la masculinidad y la feminidad en las relaciones familiares, estudiantiles, laborales, comunitarias.

Según el Padre Alejandro Moreno, sacerdote salesiano, licenciado en psicología y doctor en ciencias sociales, autor del libro Y salimos a matar gente, una de las causas de la violencia se debe a  una relación insuficiente con la figura central de la familia, sobre todo con la madre, lo definimos como una experiencia insuficiente de plenitud de madre. Porque en los sectores populares el padre no pinta ni para bien, ni para mal, muchas veces para mal pero por otras cosas, no porque pertenezca plenamente a la intimidad de la familia.

"Cuando la madre falla el problema es grave, falla en el cumplimiento del papel que la cultura desde hace siglos le ha venido asignando en Venezuela.  La madre tiene un peso enorme, por eso falla, porque no tiene más remedio, pero fundamentalmente la falla es de atención. Eso es percibido por el niño o la niña, generalmente, como abandono, que no quiere decir que lo dejes en la calle, sino que no lo toman en cuenta, que fue sustituido por otro, en fin. El enfrentar esa realidad lo convierte en un ser muy agresivo, lo que buscan en el fondo es respeto, estar por encima de la gente aunque sea visto como un criminal, eso es suficiente", afirma Moreno.

 
 
     
 

Qué dicen las leyes

 
 

Constitución de la República Bolivariana de Venezuela

 
 

Artículo 56: Toda persona tiene derecho a un nombre propio, al apellido del padre y el de la madre, y a conocer la identidad de los mismos.

Artículo 76, señala que:  “(…) El padre y la madre tienen el deber compartido e irrenunciable de criar, formar, educar, mantener y asistir a sus hijos e hijas, y éstos tienen el deber de asistirlos cuando aquellos o aquellas no puedan hacerlo por sí mismos. La ley establecerá las medidas necesarias y adecuadas para garantizar la efectividad de la obligación alimentaria”.

Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente

Artículo 25: Derecho a Conocer a sus Padres y a ser Cuidados por Ellos. Todos los niños y adolescentes, independientemente de cuál fuere su filiación, tienen derecho a conocer a sus padres y a ser cuidados por ellos, salvo cuando sea contrario a su interés superior.

Artículo 26: Derecho a ser Criado en una Familia. Todos los niños y adolescentes tienen derecho a vivir, ser criados y desarrollarse en el seno de su familia de origen. Excepcionalmente, en los casos en que ello sea imposible o contrario a su interés superior, tendrán derecho a vivir, ser criados y desarrollarse en una familia sustituta, de conformidad con la Ley.

Artículo 27: Derecho a Mantener Relaciones Personales y Contacto Directo con los Padres. Todos los niños y adolescentes tienen derecho a mantener, de forma regular y permanente, relaciones personales y contacto directo con ambos padres, aun cuando exista separación entre éstos, salvo que ello sea contrario a su interés superior.

Ley para Protección de las Familias, la Maternidad y la Paternidad

Artículo 5: El principio de igualdad de derechos y deberes entre las y los integrantes de las familias constituye la base del ejercicio del principio de la responsabilidad compartida y la solidaridad familiar, y su cumplimiento contará con el apoyo del Estado y sus órganos; y promoverán políticas, programas, proyectos y acciones dirigidas a apoyar dicho principio.

 
     
 
     
 

Sergio Sinay, en su libro Ser padre es cosa de hombres, redescubriendo y celebrando la paternidad, señala que el padre es un modelo necesario de comportamiento emocional, de expresión afectiva, de despliegue de recursos internos propios; de responsabilidad entendida como coherencia entre el decir y el hacer. El padre es un modelo de hombre con gestos y palabras, no de silencio autoritario. Sin embargo, este padre esta ausente porque se fue, o porque aun estando físicamente presente es invisible.

La paternidad significa, para un hombre, la oportunidad de confrontarse con su propia identidad de varón, registrarla, profundizar en ella, indagarla y conocerla. Es un escenario para darse cuenta de la masculinidad profunda, esencial y verdadera.
Benno de Keijzer, médico y maestro en antropología social, asevera que hay muchos estilos y condiciones de ejercicio de la paternidad, desde las paternidades no deseadas, en la que, muchos hombres terminan por desvincularse de la pareja; hasta paternidades ausentes, donde hay hombres que abandonan, donde algunos regresan, otros ya no, pero también hay padres que aparte de ser proveedores están comprometidos con sus hijos e hijas y sus parejas, que se involucran en la crianza y además la disfrutan, son padres afectuosos; hasta el día de hoy cada vez hay más de estos últimos aunque, asegura Keijzer, nos falta mucho.

Para Keijzer, nunca es tarde para reaprender a ser papá o para aprender cuando nunca se ha sido, lo fundamental es tener la predisposición para conocer al hijo o la hija y mantener una comunicación constante con el o ella, la idea de que la ternura y el afecto es femenino es totalmente aprendida y errónea, eso hay que cambiarlo, reaprender que la ternura y el afecto también corresponde a los hombres. De manera afectiva el padre ofrece un intercambio afectivo, que "nutre" a los hijos e hijas.

Las familias donde los hombres se involucran más tienden a ser familias menos violentas, hay más intimidad, confianza y los hijos e hijas crecen con roles más diversos, un poco más libres de roles tradicionales. Se dice que las mujeres empoderadas tuvieron como parte del apoyo familiar a un papá que las apoyó, las guió, las respaldo y lo mismo con los hombres, un papá afectuoso es una gran escuela.

Por otra parte, sabemos que la represión de las emociones es parte de la construcción  de la masculinidad. Los varones  desde sus primeros años escuchan "los hombres no lloran”, y bajo este esquema aprenden a reprimir sus afectos para diferenciase de las niñas, evitan amistades  intimas con otros muchachos y prefieren los grupos. Con mucha dificultad el varón le dice al amigo que lo quiere.
La única forma autorizada de tocar el cuerpo de otro hombre es a través de golpes y violencia. Por esto los adolescentes, en su necesidad de contacto con sus pares, juegan golpeando o utilizan el alcohol para decir "yo te quiero pana".

Muchos crecimos con la imagen del padre ausente y distante aunque esté  físicamente presente y cercano. Muchos convivimos con un padre que le costaba y evitaba expresar sus afectos a sus hijos, hijas y pareja, porque pensaba  que así se respetaba su autoridad.

Michael Kaufman, escritor canadiense  y experto en temas de género, considera que el intento por suprimir las emociones es lo que nos conduce a una mayor dependencia pues, al perder el hilo de una amplia gama de necesidades y capacidades humanas, al hombre reprimir su necesidad de cuidar y nutrir, los hombres pierden el sentido común emotivo y la capacidad de cuidarse. La falta de vías seguras de expresión y descarga emocional se transforma en ira y hostilidad. Parte de esta ira se dirige contra uno mismo en forma de sentimiento de culpabilidad, odio a sí mismo y diversos síntomas fisiológicos y psicológicos; parte se dirige a otros hombres y parte hacia las mujeres.

Según señala Elizabeth Badinter, en su libro XY. La Identidad Masculina, en nuestra cultura la construcción de la subjetividad masculina tendría un carácter reactivo y tres serían sus pilares: no ser mujer, no ser niño, no ser homosexual. El modelo de masculinidad tradicional, asentado en el mito del héroe, persiste entre nosotros como estereotipo promedio aunque sea cuestionado. Un verdadero hombre debe ser fuerte, competitivo, autosuficiente, agresivo, exitoso en el trabajo y con las mujeres, valiente y arriesgado aunque deba pagar el costo de sus excesos.

Cabe entonces preguntarse: ¿cuánto de esta mística masculina está en la base de las dificultades que exhiben los hombres en el acercamiento afectivo a sus hijos varones y constituye un obstáculo a lo que entendemos como un buen desempeño de la función paterna?

¿A quién compete?De cara a las elecciones de Alcaldes y Gobernadores

Es competencia de Alcaldías y Gobernaciones, diseñar los mecanismos que permitan la implementación del marco legal; el desarrollo de los servicios necesarios y los recursos financieros, que garanticen una atención integral a las familias, que incluya, entre otros, servicios públicos de conciliación familiar, mediante la utilización de medios alternativos de solución de conflictos.

Por consiguiente, es de vital importancia que tanto los gobiernos locales - a través de los Consejos Municipales de Protección -, como de los gobiernos regionales crear un sistema de datos estadísticos que permitan dimensionar la problemática de la situación familiar y cómo está afectando a los niños, niñas y adolescentes venezolanos.

Los gobiernos regionales y municipales deben trabajar en el diseño y la ejecución de campañas de información pública para la prevención de la violencia en el seno familiar; así como promover los valores de la igualdad, solidaridad, respeto, tolerancia, autoestima, comprensión, solución pacífica y dialogada de los conflictos y la preparación para una vida familiar con derechos y obligaciones domésticas y responsabilidad sobre las personas bajo su cuidado y, en general, la igualdad entre hombres y mujeres.

Informaciones:

Qué: V Seminario Creciendo Juntos  “La Convivencia entre hombres y Mujeres ¿Basta el amor?

En la cotidianidad, la convivencia puede tornarse difícil y la agresión física y verbal se convierte en la forma de relacionarnos. Carlos Fraga hará sus aportes en torno a: ¿Sienten y expresan los sentimientos los hombres y las mujeres, los niños y las niñas de la misma forma?, ¿Qué implicación tiene esto en la dinámica familiar ?, ¿Nos sentimos queridos y queridas?.

Alejandro Moreno tocará el tema de cómo la ausencia del padre o de la madre incide en la violencia. Tamara Adríán abordará un tema polémico y es la discriminación o exclusión por rechazo a la diversidad sexual y como afecta a la niñez y adolescencia. Las nuevas tecnologías, Internet, el Facebook, los mensajitos de texto... y todos los demás recursos virtuales, ¿Qué ventajas tienen y cuáles son los riesgos?

 
     
 
 

Cuándo: Jueves, 30  Viernes, 31 de Octubre
Dónde: Celarg, Sala 1, Av. Luis Roche. Altamira. Caracas

 
  Fuentes recomendadas:

Alejandro Moreno
– Director del Centro de Investigaciones Populares (CIP)
Tel: (58) (212) 234.55.87 (Horario Matutino)
E-mail:
[email protected]

Carlos Fraga
Tel.: (58) (212) 285.56.19 (A partir de las 10:00 am)
E-mail: [email protected]

Oscar Misle – Coordinador de Cecodap
Tel.: (58) (212) 952.62.69
E-mail: [email protected]

 
 

Redacción: Carla Villamediana, [email protected]