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Cuando se forma una
familia, se hace bajo la premisa de vivir juntos para
protegerse, quererse y apoyarse mutuamente. Sin embargo,
actualmente la violencia intrafamiliar esta ocasionando
que muchas familias terminan viviendo un verdadero
infierno.
Niñas, niños y
adolescentes se han visto en la necesidad de convivir
en un mundo donde la violencia física, social y
económica es algo cotidiano, muchas veces escondida bajo
el concepto de disciplina y aceptada por ser parte de
una tradición o costumbre. Esto trae como consecuencia
que casi un 70% de la violencia contra la niñez y la
adolescencia se genere dentro del hogar.
Entre los múltiples
factores generadores de violencia esta la
forma en que vivimos la masculinidad y la
feminidad en las relaciones familiares, estudiantiles,
laborales, comunitarias.
Según el Padre
Alejandro Moreno, sacerdote salesiano, licenciado en
psicología y doctor en ciencias sociales, autor del
libro Y salimos a matar gente, una de las
causas de la violencia se debe a una relación
insuficiente con la figura central de la familia, sobre
todo con la madre, lo definimos como una experiencia
insuficiente de plenitud de madre. Porque en los
sectores populares el padre no pinta ni para bien, ni
para mal, muchas veces para mal pero por otras cosas, no
porque pertenezca plenamente a la intimidad de la
familia.
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