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Cuando nos encontramos con
niños, niñas y adolescentes reunidos en centros
comerciales, jugando en el patio de sus
escuelas, haciendo deporte en las canchas de su
comunidad o simplemente conectados a una
computadora o a unos audífonos escuchando esa
música que los acompaña, nos cuesta pensar y
sentir que, a esa edad, tan idealizada por
muchos como la etapa de la felicidad, también
la soledad está presente en sus sentimientos,
pensamientos y vivencias. |