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La presencia de
diversas formas de violencia, cada vez con mayor intensidad, en los
diferentes ámbitos donde se desenvuelven niñas, niños y
adolescentes, es la motivación esencial para actuar en la búsqueda
de respuestas. Ante esta realidad, CECODAP, organización social que
defiende los derechos de niños, niñas y adolescentes, esta
trabajando actualmente en el proyecto de formación La Ruta por el
Buen Trato “Es posible educar y convivir sin agredir”, con el
objetivo de formar educadores, directivos, orientadores y psicólogos
que promuevan un modelo institucional que impulse la prevención de
la violencia y la promoción de estrategias de buen trato hacia y
entre niños, niñas y adolescentes del Distrito Metropolitano
Los expertos en el tema coinciden en afirmar que la socialización en
ambientes violentos, tendrá inevitablemente consecuencias sobre el
adulto que tenderá a relacionarse también de forma violenta y a
reproducir patrones de conducta autoritarios. Por otra parte, la
violencia genera intolerancia, y precipita la búsqueda de soluciones
por cuenta propia, afectando de manera dramática, la vida
institucional del país.
Entre las metas que Cecodap pretende alcanzar con la puesta en
marcha de este proyecto están: sensibilizar a la colectividad en
general sobre las situaciones de violencia cotidiana que viven los
niños, niñas y adolescentes y entender que hay alternativas para
promover formas de relación sin agredir ni humillar. Facilitar que
niños, niñas y adolescentes se conviertan en promotores del buen
trato y la prevención del castigo físico y humillante al prepararse
como “funcionarios de identificación” para expedir los pasaportes a
otros pares y adultos. Informar a la comunidad sobre el castigo
físico y humillante como una forma de violencia aceptada social y
culturalmente pero que la ley prohíbe expresamente. Definir y
construir Comunidades del Buen Trato como zona libres de agresiones,
castigo físico y humillante; y conformar una red nacional para la
promoción de una cultura de buen trato hacia las niñas, niños y
adolescentes.
En nuestro país, se han dado pasos importantes en la consagración
del derecho de niños, niñas y adolescentes a una vida libre de
violencia. En la reforma de la Ley Orgánica para la Protección del
Niño y del Adolescente (Lopna), en su Artículo 32-A establece que:
“Todos los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al buen trato.
Este derecho comprende una crianza y educación no violenta, basada
en el amor, el afecto, la comprensión mutua, el respeto recíproco y
la solidaridad. Los padres, madres, representantes, responsables,
tutores, tutoras, familiares, educadores y educadoras deberán
emplear métodos no violentos en la crianza, formación, educación y
corrección de los niños, niñas y adolescentes. En consecuencia, se
prohíbe cualquier tipo de castigo físico o humillante. El Estado,
con la activa participación de la sociedad, debe garantizar
políticas, programas y medidas de protección dirigidas a la
abolición de toda forma de castigo físico o humillante de los niños,
niñas y adolescentes.
En el proyecto La Ruta por el Buen Trato “Es posible educar y
convivir sin agredir”, en el que participan representantes de 10
escuelas de Caracas, se plantea un proceso de formación-acción, con
el objetivo de que Niñas y Niños Animadores (4to. a 6to. grado),
Docentes Guías, orientadores y deirectores que posean los
conocimientos, habilidades y destrezas necesarias para la prevención
y atención de estos problemas desde el ámbito escolar.
Las estrategias que fundamentan el proyecto, aseguran la transmisión
de información de forma clara, breve y sencilla, a través de
actividades lúdicas con uso de técnicas alternativas que buscan el
empoderamiento de las y los adolescentes, jóvenes y docentes en
estos temas, con el fin de que sean actores efectivos en la difusión
de la información y el uso de estas estrategias.
Este proyecto tiene como reto la formación en temas que permitan la
consolidación de un grupo de actores activos en la prevención de la
violencia y la promoción del buen trato, entendiendo por este último
que no solo es no castigar físicamente y/o humillar. Es ir más allá,
es un escenario social que, como un todo, garantice, proteja y
permita el goce y disfrute pleno de los derechos de niñas, niños y
adolescentes. Al promover y fortalecer expresiones de buen trato en
nuestra vida cotidiana, se podrá alimentar nuevas formas de ver, de
entender, de sentir la relación con nosotros mismos y con los demás. |
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