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1.
El comportamiento aceptable será modelado a partir de los padres
y cuando los niños se porten bien, serán estimulados con
atención, reconocimiento y elogios. Cuanto más positivos sean
los modelos, más adecuados será el aprendizaje. Pero no se puede
enseñar a un niño lo que no se practica a nivel personal.
2.
Siempre es el comportamiento y no el niño el que es calificado
como equivocado.
3.
Los padres tendrán expectativas reales de lo que sus hijos son
capaces de hacer a diferentes edades y no pedirán más de lo que
sus hijos pueden lograr.
4.
Todo límite o regla será claramente expuesta e impuesta sin
violencia para que el niño o la niña entiendan lo que se espera
de él o de ella. Una petición se hará positivamente; es decir,
se propondrán más acciones que prohibiciones.
5.
Se definen límites claros en cosas importantes, pero también
habrá una preparación para negociar temas de menor importancia.
En aquellos casos en que el consenso no sea posible, los padres
y las madres explicaran y razonan las normas de la forma más
comprensible para el niño o niña.
6.
Los padres llegarán a conocer sus propios puntos críticos y
desarrollarán estrategias para lidiar con ellos y evitar golpear
a los niños.
7.
Se escucha a los niños, sus puntos de vista reciben
consideración apropiada y ellos son tratados justa y
respetuosamente.
8.
La disciplina tendrá una relación clara y proporcionada con el
comportamiento que debe cambiarse.
9. Hacer
a los niños, niñas y adolescentes responsables de sus actos y
asumir las consecuencia de ello y no culpables de sus
equivocaciones.
10.
Descubrir a los hijos, compartir su tiempo y respetar lo máximo
posible su modo de ser. Valorarlos de forma positiva, pero sin
idealizarlos.
11.
No dar por hecho nunca el cariño, sino cultivarlo y demostrarlo
cada día.
12.
Fomentar el tiempo compartido con los hijos.
13.
Fomentar la participación activa de los hijos en la familia, la
familia es un todo en el que cada persona depende de las demás
y, por tanto, las decisiones han de ser adoptadas de forma
colectiva.
14.
Establecer con el niño o niña unos límites claros, coherentes y
consistentes en función de su capacidad para asumir
responsabilidades. Los límites han de ser pocos, pero firmes,
claramente formulados, coherentes entre sí y entre todos los
miembros de la familia, y consistentes a lo largo del tiempo.
15.
Afrontar situaciones difíciles y buscar ayuda cuando sea
necesario. |