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La
existencia o no de lesiones derivadas de la violencia
ejercida. Este es un criterio que nos viene dado por la
legislación en la que se establece que toda agresión que
produzca lesiones es ya de por sí maltrato. Esto lleva a
que un padre que pega sistemáticamente bofetadas y no
deja lesiones, sólo castiga desde el punto de vista
jurídico. En cambio, un padre que pega una bofetada a
una niño, este cae y se golpea con una mesa se considera
maltrato. |
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Constituye un reto lograr diferenciar el castigo físico
y/o humillante del maltrato la línea que divide cada uno
de estos fenómenos es muy delgada. A nuestro modo de
ver, son secuenciales, es decir, un castigo constante y
sistemático pueden desencadenar situaciones de maltrato.
La experiencia demuestra que situaciones de castigo se
van incrementando progresivamente en la medida que
resultan ineficaces para controlar o corregir a niños,
niñas y adolescentes, por ello, muy fácilmente se pueden
incurrir en hechos de maltrato. |
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