¿Cuáles son las diferencias del castigo físico y/o humillante del maltrato?

 
 
 
  Una cachetada, un coscorrón, un jalón de orejas, son formas de castigo físico aunque no se califiquen como maltrato. Las diferencias entre uno y otro son dos:  
 
 
  La intensidad
 

La existencia o no de lesiones derivadas de la violencia ejercida. Este es un criterio que nos viene dado por la legislación en la que se establece que toda agresión que produzca lesiones es ya de por sí maltrato. Esto lleva a que un padre que pega sistemáticamente bofetadas y no deja lesiones, sólo castiga desde el punto de vista jurídico. En cambio, un padre que pega una bofetada a una niño, este cae y se golpea con una mesa se considera maltrato.

 
     
 
 
La intención
 
  la intención de la persona que maltrata no es educar sino lesionar o causar daño.[1]

[1] Lucha contra el Castigo Físico en la Familia: Manual para la Formación. Save the Children y Fundación Paniamor, Costa Rica (2004).

 
     
 

Constituye un reto lograr diferenciar el castigo físico y/o humillante del maltrato la línea que divide cada uno de estos fenómenos es muy delgada. A nuestro modo de ver, son secuenciales, es decir, un castigo constante y sistemático pueden desencadenar situaciones de maltrato.

 

La experiencia demuestra que situaciones de castigo se van incrementando progresivamente en la medida que resultan ineficaces para controlar o corregir a niños, niñas y adolescentes, por ello, muy fácilmente se pueden incurrir en hechos de maltrato.

 
     
 
     
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

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